Autoexigencia, cuando nada es suficiente
Si te exiges demasiado, no sabes parar y sientes culpa al descansar, esto va de ti. Terapia online con Margarita Margenat, psicóloga, para dejar de ser tu peor enemiga.
Haces mucho y te parece poco. Cuando consigues algo, lo celebras un segundo y ya estás pensando en lo siguiente. Descansar te da culpa. Y por dentro hay una voz que te habla como no le hablarías a nadie.
Eso es la autoexigencia. Y casi siempre viene con ansiedad, con problemas para dormir y con la sensación de no ser suficiente aunque todo el mundo te diga lo contrario.
De dónde viene
Nadie nace exigiéndose así. Lo aprendemos. En casa, en el colegio, en relaciones donde el cariño parecía depender de hacerlo todo bien. Fue una forma de adaptarte y de que te quisieran, y funcionó. El problema es que hoy ya no la necesitas y sigue mandando.
No eres tú, es la programación con la que creciste. Escribí sobre esto en Autoexigencia: de sobrevivir a vivir.
Cómo lo trabajamos en terapia
- Primero la ves. Aprendes a pillar esa voz en el momento en que aparece, en vez de creértela.
- Entiendes de qué te protegió y por qué sigue ahí. Cuando lo entiendes, deja de ser tu enemiga.
- Pones límites, también contigo. Decir que no sin sentir que fallas. Tienes un artículo sobre esto: Me cuesta decir que no.
- Cambias la forma de tratarte. Aquí es donde la ansiedad baja de verdad, porque dejas de vivir en examen.
Trabajo desde la escucha y la aceptación, sin juzgarte. Las sesiones son online, por videollamada, de una hora, y entre sesiones te sigo acompañando por WhatsApp.
Para empezar
La sesión cuesta 80 €, con packs de 4, 6 u 8 sesiones a precio reducido. Antes de nada, una llamada gratuita de 15 minutos: me cuentas en qué punto estás y vemos si puedo ayudarte.
Si quieres empezar a mirarlo tú, tienes dos ejercicios gratis: Carta a uno mismo y Revisa tus creencias limitantes.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si me exijo demasiado?
Si el descanso te da culpa, si lo que consigues te dura un segundo y ya estás en lo siguiente, si te hablas de una forma en la que nunca le hablarías a alguien que quieres. No hace falta cumplir todo, con una de estas ya merece la pena mirarlo.
¿La autoexigencia se puede cambiar?
Sí. No es un rasgo con el que naces, es una forma de adaptarte que aprendiste. Lo que se aprendió se puede revisar. No se trata de dejar de hacer las cosas bien, sino de dejar de pagarlo con tu salud.
¿Autoexigencia o perfeccionismo?
Van juntos. El perfeccionismo es el listón imposible; la autoexigencia es la voz que te castiga cuando no llegas. En terapia trabajamos las dos cosas.